Juventud y deporte en la era de las sustancias dopantes:

Incontables ya son las veces que hemos escuchado la frase “Mente sana en cuerpo sano’’ la misma hace referencia al beneficio del deporte como estilo de vida, se presume pues, que toda persona practicante de disciplina alguna ha de estar exento de psicopatologías o problemas fisiológicos de toda índole. Si bien es cierto que tan ingenua aseveración es fácil de refutar, queremos hoy en estas breves líneas hablar sobre un tópico que llama en forma poderosa nuestra atención: El aumento de nuestro potencial gracias al uso de sustancias.

Taylor Hooton era pitcher, el entrenador de su equipo en Houston, lo saco de roster al ver que su tenue complexión muscular no cumplía con el estándar. Taylor, no quiso renunciar a su sueño de llegar a ser lanzador de las grandes ligas, entonces decidió hacer una jugada arriesgada: recurrir a esteroides anabolizantes para aumentar su masa muscular, de lograrlo la suya iba a ser una épica historia digna de ser acogida por el séptimo arte en algún guion hollywoodense plagado de clichés no obstante hoy día el nombre Taylor Hooton es el epítome virtual de todo aquel individuo que tras pretender ganar gloria y reconocimiento social termina siendo derrotado por la muerte.

Hooton falleció apenas a sus 17 años, un joven que apenas comenzaba a disfrutar las virtudes de dicha etapa de la vida de todo ser humano, tomamos su caso como ejemplo a modo de escarnio para todo aquel joven atleta que pueda estar leyendo estas líneas, quizás un cuerpo sano en mente sana sea un mantra cliché cuya consecución resulte ardua, eso no ha de justificar que nuestras ansias de sobresalir y ese deseo de no ser ese segundo visto como el primero de los perdedores, sirva como excusa para castigar el recipiente de nuestras consciencias: el cuerpo humano.

Historias de cómo los esteroides y otras sustancias dopantes han minado de dolor físico e incluso luto, las hay para llenar decenas de catálogos, Göran Svensson, Stefan Fernholm, Florence Griffith pertenecen ya al listado de atletas de alto rendimiento que tras llevar a sus países sendas medallas olímpica pasaron al sueño eterno como secundario efecto de los sospechosos habituales: los esteroides.

Joven atleta, tu cuerpo es un templo que no ha de ser sacrificado en aras de ir tras un ideal de súper hombre fijado por el colectivo y que una parte del ego más humano quisiera satisfacer. Sabemos que todo deportista ha de contar con un régimen alimenticio especial además de los suplementos deportivos ya certificados por la FDA de Estados Unidos y otras organizaciones competentes en la materia, estos junto a un estilo de vida disciplinado y una mente enfocada es a nuestro modo de ver la clave para que en tu vejez puedas contemplar cómo los demás hablan y comentan las hazañas logradas en tu juventud.

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